jueves, 26 de junio de 2014

- Le revolución de la ternura

La revolución de la ternura iniciada con la Encarnación del Hijo de Dios incluye la alegría de estar cerca de todos y de cada uno. El estilo mariano de la Iglesia se expresa en la proximidad de la humildad, el acercamiento, el encuentro y el cariño.

El papa Francisco vincula las nociones de Pueblo y Madre para hablar de la Iglesia. Le gustan las imágenes familiares y femeninas de la Iglesia: casa, esposa, madre, viuda. La Iglesia es una madre de corazón abierto
Sigue a Aparecida, que mira la Iglesia “como una madre que sale al encuentro”. Resalta la maternidad pastoral de todo el Pueblo de Dios.  

La Iglesia es y debe ser una madre que abre las puertas de su casa no sólo para que entren más hijos sino para que los que viven en el hogar salgan al encuentro de todos.
Las metáforas referidas a la Iglesia como madre, casa y hospital son elocuentes. Recordando sus dichos al presbiterio de Buenos Aires Francisco insiste en preferir una Iglesia que salga, sea itinerante y callejera, aunque pueda accidentarse, y no miedosa, quieta y encerrada, lo que le lleva a enfermarse.
 Una Iglesia herida, doliente y compasiva puede desplegar una comunicación pastoral, simbólica y efectiva, cordial y solidaria de la Misericordia de Dios a la humanidad contemporánea.     



 La casa de la Madre es como un hospital de campaña después de la batalla que recoge, alivia, cuida y cura a los hijos heridos en la vida y en la fe.





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