sábado, 26 de marzo de 2022

- La Consagración a María en Quito, Ecuador

 
         La Imagen del Corazón Inmaculado de María con las banderas de Rusia y Ucraina unidas
Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María en la Catedral de Quito, Ecuador, pidiendo por la Paz en Rusia y Ucraina.

La tarde del dia 25 de marzo 2022, Fiesta de la Anunciación, ha tenido lugar el Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María en la Catedral de Quito, pidiendo por el fin de la guerra entre Rusia y Ucraina, siguiendo el pedido de la Virgen María que en Fátima dijo: “Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados”, tal y como anunció Nuestra Señora a los pastorcitos en las apariciones de Fátima el 13 de julio de 1917, según declaró una de las videntes, Lucia. “Si atienden mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.

.             El Arzobispo de Quito saluda al Presidente de la República y a su esposa

En la catedral de Quito el solemne acto de Consagración fue presidido por el Arzobispo de Quito y Primado del Ecuador Alfredo José Espinoza, junto con el Nuncio del Papa en Ecuador, arzobispo Andrés Carrascosa, y el Obispo Auxiliar de Quito Danilo Echeverria.

 Los Obispos presentes esperaron en la puerta de la Catedral la llegada del Presidente, Vicepresidente y ministros del Gobierno Nacional del Ecuador, a quienes saludaron e invitaron a entrar y tomar asiento en lugares de preferencia.

El arzobispo de Quito, acompañado del Nuncio del Papa y del Obispo auxiliar, saluda cordialmente al Presidente de Rapública de Ecuador a su llegada a la Catedral Primada del Ecuador
Estuvieron presentes en el acto el Presidente de la República del Ecuador, Excelentisimo señor Guillermo Lasso acompañado de su esposa, el Vicepresidente de la República, el Canciller y otros ministros del Gobierno nacional. También estuvieron presentes, el Cuerpo Diplomático acreditado en Ecuador y los embajadores, especialmente presentes el Embajador de Rusia y el de Ucraina.
     El Presidente de la República y su esposa, en la Catedral de Quito, a la izquierda el Vicepresidente

Junto con los tres Obispos principales, concelebramos un amplio grupo de sacerdotes, el Rector del Seminario y todos los seminaristas del Seminario Mayor Diocesano de San José de Quito.

Se acompaña aquí el video de la Solemne celebración mariana realizada en la Catedral de Quito.: https://www.facebook.com/watch/live/?ref=watch_permalink&v=3250069028556242

El Papa Francisco ha invitado a todos los obispos, y fieles a unirse, y se han ido publicando en muchos países la adhesión de las conferencias episcopales e incluso recientemente la del Papa Emérito Benedicto XVIEl Santo Padre subrayó que esta consagración “quiere ser un gesto de la Iglesia universal, que en este momento dramático lleva a Dios, por mediación de la Madre suya y nuestra, el grito de dolor de cuantos sufren e imploran el fin de la violencia, y confía el futuro de la humanidad a la Reina de la paz”. 

              La Imagen de la Virgen de Fátima en su Capilla de la Aparición en Fátima (Portugal)

El Papa pidió también que se unan a este acto de consagración “los sacerdotes, religiosos y demás fieles”, rezando “en los lugares sagrados, para que el Pueblo santo de Dios eleve la súplica a su Madre de manera unánime y apremiante”.

               Imagen de la Virgen María de Fátima en la procesión, rodeada de miles de fieles

El repliegue ruso, el mismo dia 25 de marzo 2022

En la video transmisión de esta jornada de Consagración de Rusia y Ucraina al Corazón Inmaculado de Maria, el presentador me hizo una pregunta que más o menos giraba a si todo esto serviría para algo. 

Y cuando yo llego a la oficina de ZENIT en Roma, me encuentro con una noticia: Rusia decidió la tarde de este 25 de marzo replegarse en la zona oriental de Ucrania, concretamente en el Donbás tras “haber finalizado con éxito la primera fase de su operación”. 

O en otras palabras: al menos por alcance, es el inicio de una desescalada, pues esto supone el repliegue. Todo parece indicar que mientras nosotros estábamos atentos a lo que pasaba en la basílica (y en Fátima), María estaba haciendo su trabajo en otras latitudes de la geografía interior de los responsables de esta guerra.

                                Imagen del Corazón Inmaculado de María, en Fátima (Portugal)

De la oración de Consagración al Inmaculado Corazón de María:

Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti.

El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellos y por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra, el hambre, las injusticias y la miseria.

Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado nuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania.

Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al mundo de paz. El «sí» que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historia al Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará.

A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades y las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las esperanzas del mundo.

Que a través de ti la divina Misericordia se derrame sobre la tierra, y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas. Mujer del sí, sobre la que descendió el Espíritu Santo, vuelve a traernos la armonía de Dios.

Tú que eres «fuente viva de esperanza», disipa la sequedad de nuestros corazones. Tú que has tejido la humanidad de Jesús, haz de nosotros constructores de comunión. Tú que has recorrido nuestros caminos, guíanos por sendas de paz. Amén.



martes, 22 de marzo de 2022

- Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María

 El pasado 2 de marzo, miércoles de ceniza, con la invasión de Ucrania iniciada, los obispos católicos de rito latino de Ucrania pidieron al Papa que consagre Rusia y su país al Inmaculado Corazón de María «como lo pidió la Santísima Virgen en Fátima». Esto dijo la Virgen en Fátima: Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados”, anunció Nuestra Señora a los pastorcitos en las apariciones de Fátima el 13 de julio de 1917, según declaró una de las videntes, Lucia. “Si atienden mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.

 Ya se anunció que el Santo Padre lo haría en la jornada penitencial que se desarrollará el día 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación del Señor. El Papa Francisco ha invitado a todos los obispos, y fieles a unirse, y se han ido publicando en muchos países la adhesión de las conferencias episcopales e incluso recientemente la del Papa Emérito Benedicto XVIEl Santo Padre subrayó que esta consagración “quiere ser un gesto de la Iglesia universal, que en este momento dramático lleva a Dios, por mediación de la Madre suya y nuestra, el grito de dolor de cuantos sufren e imploran el fin de la violencia, y confía el futuro de la humanidad a la Reina de la paz”. El Papa pidió también que se unan a este acto de consagración “los sacerdotes, religiosos y demás fieles”, rezando “en los lugares sagrados, para que el Pueblo santo de Dios eleve la súplica a su Madre de manera unánime y apremiante”.

Texto de la Consagración al Inmaculado Corazón de María:

Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en esta hora de tribulación, recurrimos a ti. Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces, nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz.

Nosotros hemos perdido la senda de la paz. Hemos olvidado la lección de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de caídos en las guerras mundiales. Hemos desatendido los compromisos asumidos como Comunidad de Naciones y estamos traicionando los sueños de paz de los pueblos y las esperanzas de los jóvenes.

Nos hemos enfermado de avidez, nos hemos encerrado en intereses nacionalistas, nos hemos dejado endurecer por la indiferencia y paralizar por el egoísmo. Hemos preferido ignorar a Dios, convivir con nuestras falsedades, alimentar la agresividad, suprimir vidas y acumular armas, olvidándonos de que somos custodios de nuestro prójimo y de nuestra casa común.

Hemos destrozado con la guerra el jardín de la tierra, hemos herido con el pecado el corazón de nuestro Padre, que nos quiere hermanos y hermanas. Nos hemos vuelto indiferentes a todos y a todo, menos a nosotros mismos. Y con vergüenza decimos: perdónanos, Señor.

En la miseria del pecado, en nuestros cansancios y fragilidades, en el misterio de la iniquidad del mal y de la guerra, tú, Madre Santa, nos recuerdas que Dios no nos abandona, sino que continúa mirándonos con amor, deseoso de perdonarnos y levantarnos de nuevo. Es Él quien te ha entregado a nosotros y ha puesto en tu Corazón inmaculado un refugio para la Iglesia y para la humanidad. Por su bondad divina estás con nosotros, e incluso en las vicisitudes más adversas de la historia nos conduces con ternura.

Por eso recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu Corazón, nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jamás de visitar e invitar a la conversión.

En esta hora oscura, ven a socorrernos y consolarnos. Repite a cada uno de nosotros: «¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?». Tú sabes cómo desatar los enredos de nuestro corazón y los nudos de nuestro tiempo. Ponemos nuestra confianza en ti. Estamos seguros de que tú, sobre todo en estos momentos de prueba, no desprecias nuestras súplicas y acudes en nuestro auxilio.

Así lo hiciste en Caná de Galilea, cuando apresuraste la hora de la intervención de Jesús e introdujiste su primer signo en el mundo. Cuando la fiesta se había convertido en tristeza le dijiste: «No tienen vino» (Jn 2,3).

Repíteselo otra vez a Dios, oh Madre, porque hoy hemos terminado el vino de la esperanza, se ha desvanecido la alegría, se ha aguado la fraternidad. Hemos perdido la humanidad, hemos estropeado la paz. Nos hemos vuelto capaces de todo tipo de violencia y destrucción. Necesitamos urgentemente tu ayuda materna.

Acoge, oh Madre, nuestra súplica.

Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.

Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación.

Tú, «tierra del Cielo», vuelve a traer la armonía de Dios al mundo.

Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.

Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.

Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.

Reina de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.

Reina de la paz, obtén para el mundo la paz.

Que tu llanto, oh Madre, conmueva nuestros corazones endurecidos. Que las lágrimas que has derramado por nosotros hagan florecer este valle que nuestro odio ha secado. Y mientras el ruido de las armas no enmudece, que tu oración nos disponga a la paz.

Que tus manos maternas acaricien a los que sufren y huyen bajo el peso de las bombas. Que tu abrazo materno consuele a los que se ven obligados a dejar sus hogares y su país. Que tu Corazón afligido nos mueva a la compasión, nos impulse a abrir puertas y a hacernos cargo de la humanidad herida y descartada.

Santa Madre de Dios, mientras estabas al pie de la cruz, Jesús, viendo al discípulo junto a ti, te dijo: «Ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26), y así nos encomendó a ti. Después dijo al discípulo, a cada uno de nosotros: «Ahí tienes a tu madre» (v. 27).

Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti.

El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellos y por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra, el hambre, las injusticias y la miseria.

Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado nuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania.

Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al mundo de paz. El «sí» que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historia al Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará.

A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades y las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las esperanzas del mundo.

Que a través de ti la divina Misericordia se derrame sobre la tierra, y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas. Mujer del sí, sobre la que descendió el Espíritu Santo, vuelve a traernos la armonía de Dios.

Tú que eres «fuente viva de esperanza», disipa la sequedad de nuestros corazones. Tú que has tejido la humanidad de Jesús, haz de nosotros constructores de comunión. Tú que has recorrido nuestros caminos, guíanos por sendas de paz. Amén.

martes, 18 de mayo de 2021

- Fátima nos enseña a iluminar un mundo a oscuras

 En su homilía de hoy, 13 de mayo 2021, el Cardenal Tolentino dijo: “A Fátima, nosotros los peregrinos llegamos siempre con las manos vacías. Pero de Fátima nos llevamos un sueño. Fátima nos enseña cómo se ilumina un mundo que está a oscuras. Ya sea el pequeño mundo de nuestro corazón o ya sea el corazón del vasto mundo”, dijo el Purpurado en una Misa con aforo reducido a causa de las medidas sanitarias para hacer frente al coronavirus. El Cardenal indicó que la pandemia del COVID-19 y la grave crisis “global que esta suscitó representan para todos un inmenso desafío para renacer”,

“No basta en volver a ser exactamente lo que éramos antes: es preciso que seamos mejores. Es preciso un suplemento del alma. Es preciso que desconfinemos el corazón”.

El Cardenal señaló también que “en una hora de encrucijada de la historia como esta que estamos viviendo no podemos hacer coincidir el relanzamiento de la esperanza únicamente con el cuidado por la expresión material de la vida”.

“Sin duda es urgente garantizar el pan y el trabajo exigente –fundamentalmente en la reconstrucción económica– debe unir y movilizar nuestras sociedades, pero nuestras sociedades necesitan también un relanzamiento espiritual”, agregó.

El Purpurado dijo luego que cuando en la cruz, Cristo dice a Juan “Mujer, ahí tienes a tu hijo” y al discípulo: “Hijo, ahí tienes a tu madre”, se genera “en ese momento una alianza indestructible de amor: la que pasará a unir filialmente a ese discípulo, y en él a los discípulos de todos los tiempos, a la persona de María”.

“Mirando la cruz podríamos pensar que Jesús estaba brutalmente confinado. Lo estaba. Pero el verdadero desconfinamiento es el que el amor obra en nosotros. El amor es más verdadero, más profético, el más necesario desconfinamiento”.

El Cardenal aseguró que, en la cruz, Jesús transforma “la experiencia de crisis más extrema en una ocasión para relanzar la vida”.

“Jesús no se conforma al fatalismo. Al contrario, en la hora suprema de la crisis, Él empuja la historia hacia adelante, sigue mirando al futuro, inscribe el futuro de Dios en el atribulado presente histórico de los hombres para devolver la esperanza a quienes se sienten cansados y oprimidos, para portar sobre sí con gran compasión todas las heridas, para buscar reintegrar lo que se había declarado perdido”.

También el celebrante se dirigió a los jóvenes portugueses que se preparan para acoger la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Lisboa en 2023.

“Les quiero decir a partir de Fátima: en vez de tener miedo, tengan sueños. Descubran que Dios es aliado de vuestros sueños más bellos. Osen soñar con un mundo mejor. Sientan que el futuro depende de la calidad y de la consistencia de vuestros sueños”.

El Purpurado portugués también señaló que “los mayores momentos de crisis fueron superados infundiendo un alma nueva, proponiendo caminos de transformación interior y de reconstrucción espiritual de nuestra vida común”.

“Ese es el mensaje de Fátima: en aquel lejano 1917, con el mundo magullado en la primera guerra química de la historia y una de las que más muertes generó. ¿Qué pidió la Virgen a través de los pastorcitos? Oración, penitencia y conversión. Estos son medios concretos de reconstrucción interior”, resaltó el Cardenal.

“Gracias Señora por hacer de este lugar una alabanza de nuestra humanidad, un laboratorio sin puertas ni muros, siempre abierto para la esperanza”, concluyó.

 

lunes, 13 de mayo de 2019

- Benedicto XVI y Fátima

"La misión profética de Fátima no está acabada..." "En 2017, será el centenario de las apariciones... impulsemos el anunciado triunfo del Corazón Inmaculado de María" (Benedicto XVI).
 “Mi Corazón Inmaculado triunfará’. ¿Qué significa? El Corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que las armas de todo tipo … 
El maligno tiene poder en este mundo … tiene poder porque nuestra libertad se deja continuamente separar de Dios. 
Pero… la libertad para el mal no tiene la última palabra. Desde entonces vale la palabra: ‘En el mundo tendréis tribulaciones, pero ánimo, yo he vencido al mundo’ (Jn 16, 33). 
***El mensaje de Fátima nos invita a confiar en esta promesa” 
Palabras de Benedicto XVI 


viernes, 5 de abril de 2019

- Santo niño vidente de Fátima: Francisco Marto


Un 4 de abril murió San Francisco Marto, pastorcito vidente de Fátima
El Obispo de Leiria-Fátima, Cardenal Antonio Marto, presidió una Misa por los 100 de la muerte de San Francisco Marto, uno de los pastorcitos videntes de la Virgen de Fátima.
“Ayúdanos a ser cristianos más fieles al Evangelio y a Jesús, ayúdanos a descubrir el encanto de la belleza de Dios, a unirnos cada vez más a Jesús en la Eucaristía y a ser sus colaboradores para reparar los pecados del mundo y de la Iglesia”, dijo el Cardenal en la homilía de la Misa que presidió este jueves 4 de abril en el Santuario de Fátima.
Así como en otros tiempos el Señor pidió a San Francisco de Asís que “vaya a reparar mi Iglesia”, ahora “nosotros invocamos a San Francisco Marto en esta hora de dolor de la Iglesia”. San Francisco Marto, dijo el Obispo de Leiria-Fátima, “fue introducido en el misterio de Dios por Nuestra Señora de Fátima, que llena de luz, lo hizo saborear y gustar del mismo Dios como lo más bello de su vida y de su existencia humana” lo que “despertó en él un impulso misionero para irradiar y contagiar a los demás”.
Tras señalar que del santo vidente se puede aprender el amor a la Eucaristía, el Cardenal Marto pidió a San Francisco Marto que “nos recuerda la actualidad de la misión reparadora para curar las heridas del mundo y la humanidad, lacerada por tantas formas de violencia y reparar también a la Iglesia del Señor, hoy tan golpeada por la corrupción y los escándalos”.“Es necesario reparar los estragos para reconstruir” confiados en que “en las horas más oscuras de la historia, por las cuales la Iglesia ya pasó, el Señor nunca nos abandonó”, resaltó el cardenal portugués.
El Cardenal lamentó luego la indiferencia que existe actualmente ante Dios y cuestionó sobre la forma en que “nosotros mismos vivimos nuestra relación con Él. Es el asunto más serio de la misión evangelizadora de la Iglesia y de los cristianos: llevar el corazón de Dios a los otros, viviendo con afectos y acciones concretas”.
Para concluir, el Obispo indicó que recordar a San Francisco Marto “no se trata solo de celebrar una fecha, el día en que partió al cielo, sino de agradecer una vida que nos deja un legado por el cual estamos agradecidos. Yo particularmente porque me ayudó mucho a descubrir la belleza y el amor de Dios, y a unirme con más cariño y empeño a la misión”.
De los tres niños videntes, San Francisco Marto era el contemplativo y fue tal vez el que más se distinguió en su amor reparador a Jesús en la Eucaristía.
Después de la comunión recibida de manos del Ángel, decía: "Yo sentía que Dios estaba en mi pero no sabía cómo era". En su vida se resalta la verdadera y apropiada devoción católica a los ángeles, a los santos y a María Santísima.
Francisco quería ante todo consolar a Dios, tan ofendido por los pecados de la humanidad. Durante las apariciones, era esto lo que impresionó al joven.
Una vez Lucia le preguntó, "Francisco, ¿qué prefieres más, consolar al Señor o convertir a los pecadores?" Y él respondió: "Yo prefiero consolar al Señor. ¿No viste que triste estaba Nuestra Señora cuando nos dijo que los hombres no deben ofender más al Señor, que está ya tan ofendido? A mí me gustaría consolar al Señor y después, convertir a los pecadores para que ellos no ofendan más al Señor".
Luego dijo: “Pronto estaré en el cielo. Y cuando llegue, voy a consolar mucho a Nuestro Señor y a Nuestra Señora”. En la víspera de su muerte se confesó y comulgó con los más santos sentimientos. Después de 5 meses de continuo sufrimiento, el 4 de abril de 1919, primer viernes, murió santamente Francisco Marto, el consolador de Jesús.

lunes, 28 de enero de 2019

- Oración al Inmaculado Corazón de María por los jóvenes


Con esta oración el Papa confió los jóvenes del mundo al Inmaculado Corazón de María:
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra
confío a tu Inmaculado Corazón, a los jóvenes de todo el mundo
que impulsados por el Espíritu Santo quieran ser como tú
alabanza de la Santísima Trinidad hoy y siempre.
-Humilde sierva del Señor, tú que conoces los retos diarios de tus hijos
las asechanzas del mundo y las seducciones del pecado
sé su celestial intercesora
para que puedan derrotar al maligno con la firmeza de la fe.
-Bienaventurada Virgen María, tus hijos congregados aquí
provenientes de todas partes del mundo
quieren ser fieles a tus enseñanzas
vivir el misterio de la Eucaristía
y orar a Dios Padre meditando la vida de tu Hijo con el Rosario.
-Ilumina su camino para responder con generosidad
la vocación que Él les inspire y alcanzar así la vida eterna.
-Al finalizar esta Jornada Mundial,
imploro tu protección sobre todos ellos y sobre todos nosotros,
para que todos ellos y nosotros los grandes
podamos ser auténticos discípulos y misioneros
de modo que el Reino de justicia y de paz
que tu Hijo inauguró con su primera venida
se expanda por toda la tierra.
Amén.

Al concluir la Misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Panamá 2019, el Papa Francisco elevó esta hermosa oración por todos los jóvenes, a los pies de la imagen de Santa María la Antigua en el altar del Campo San Juan Pablo II.


lunes, 10 de diciembre de 2018

- María Inmaculada, tan cercana a nosotros

Así como María fue la persona más cercana a Jesús, así también lo es ahora con la Iglesia y los cristianos. Su presencia entre nosotros es un anuncio de esperanza, porque Ella es la Madre del Salvador que cambió para siempre la historia de la humanidad. Cuando Dios decidió iniciar nuestra salvación, eligió de antemano a María para que de Ella naciera el Mesías prometido. A la elegida, el Señor la hizo «llena de gracia» (Lc1,28). Desde su misma Concepción, María es la primera redimida por su propio Hijo, nacido de su vientre virginal.
Cada año, el 8 de diciembre, celebramos el misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Para los discípulos de Cristo, María ocupa un lugar destacado, no solo por ser la Madre del Señor, sino también por su plenitud de gracia, por su pureza y por haber sido preservada del pecado original y del pecado personal.
La masiva concurrencia de fieles a los santuarios marianos es una muestra de la atracción ejercida por la belleza de María, signo de esperanza para nosotros, necesitados de la salvación de Jesucristo.
María nos muestra el Camino a seguir -Jesús- y nos repite: «Hagan todo lo que Él les diga» (Jn 2,5). Como una buena Madre, Ella quiere lo mejor para sus hijos. Su amor maternal se compadece de nuestro corazón dañado por el pecado, dividido por la íntima contradicción que nos hace decir: «Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco» (Rm 7,15). Esta experiencia nos puede desanimar, pero a la luz de la venida de Cristo se convierte en ocasión de esperanza. El mal originado en este mundo por nuestra desobediencia a Dios, instigada por el demonio, comienza a ser remediado por la obediencia de María, «la humilde esclava del Señor», que dice «hágase en mí según tu Palabra» (Lc 1,48.38).
Y quiso Dios que la culminación de nuestra redención fuese obra de la obediencia por amor de su Hijo, que «se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz» (Fil 2,8). La humildad de María y la de Cristo nos muestran que alcanzaremos los bienes que esperamos en la medida en que, movidos por el Espíritu Santo, nos hagamos humildes en la obediencia al Padre.
La Virgen María nos hace ver nuestra historia y nuestro destino a la luz de Dios. Sin el pecado original, el hombre habría debido tener la pureza y la belleza de la Inmaculada. En la Inmaculada Concepción de María comienza la posibilidad de poder recuperar la santidad perdida. Ella nos muestra lo que estamos llamados a alcanzar en el seguimiento de Cristo y en la obediencia a su Palabra, al final de nuestro camino en la tierra.
+ Francisco Javier, Obispo de Villarrica